El Monte de las Ánimas

El Monte de las Ánimas.

El Monte de las Ánimas.

El Monte de las Ánimas es una de las narraciones que forman parte de Soria, una colección del autor español Gustavo Adolfo Bécquer. Esta leyenda de terror gótico fue publicada el 7 de noviembre de 1861 en el diario El Contemporáneo junto con otros dieciséis relatos. La obra se divide en una corta introducción, tres partes y un epílogo donde el relator agrega nuevos detalles a la historia.

Cuenta las desventuras de Alonso, un joven cazador de actitud inocente que es convencido fácilmente por su prima Beatriz de ir al Monte de las Ánimas justo durante la noche del Día de los Muertos. Precisamente el lugar menos indicado de recorrer en medio de las festividades de Todos los Santos.

Sobre el autor

Bautizado bajo el nombre de Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, nació el 17 de febrero de 1836 en Sevilla, España. Su padre, don José Domínguez Bécquer, y sus hermanos fueron pintores reconocidos. En la capital andaluza pasó su niñez y adolescencia; allí estudió humanidades y pintura. Quedó bajo la tutela de su tío, Joaquín Domínguez Bécquer, tras quedar huérfano a los once años.

Primeros trabajos

Antes de consagrarse como literato, se trasladó a Madrid en 1854, donde trabajó como periodista y adaptando obras de teatro extranjeras. En 1958, durante una estancia en su ciudad natal, enfermó gravemente y debió pasar 9 meses en cama debido a una grave enfermedad. Hasta la fecha, los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la naturaleza del padecimiento (entre tuberculosis y sífilis).

Su hermano Valeriano se encargó de cuidarlo y lo ayudó a publicar su primera leyenda: El caudillo de las manos rojas. Durante ese tiempo también conoció a Julia Espín, señalada por muchos académicos como la musa de sus Rimas. Otros pensaron que fue Elisa Guillén quien lo inspiró. En 1861 se casó con Casta Esteban, hija de un galeno. Si bien no fue un matrimonio feliz, tuvieron tres hijos.

Entre Leyendas y Rimas

La primera mitad de la década de 1860 fue su periodo más productivo en términos literarios para Gustavo Adolfo Bécquer. No en vano escribió la mayor parte de sus Leyendas durante ese período. Igualmente, trabajó en la elaboración de crónicas periodísticas y comenzó su manuscrito de Rimas. En 1866 se convirtió en censor oficial de novelas, por lo cual, pudo concentrarse más en sus propias letras.

La revolución de 1868 le hizo perder su empleo y su esposa lo abandonó. En consecuencia, se trasladó a Toledo con su hermano y luego a la capital española. Allí dirigió la revista La Ilustración de Madrid (su hermano trabajó como ilustrador). La muerte de Valeriano en septiembre de 1870 lo sumió en una profunda depresión. Gustavo Adolfo Bécquer falleció tres meses después.

Legado

Gustavo Adolfo Bécquer.

Gustavo Adolfo Bécquer.

Gustavo Adolfo Bécquer es —junto a Rosalía de Castro— considerado el mayor representante de la lírica posromántica. Un subgénero poético distinguido por su enfoque intimista y naturaleza expresiva de retórica menos ornamentada que el romanticismo. Asimismo, Bécquer influyó a grandes artistas posteriores, como Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, entre otros.

El Monte de las Ánimas en sí misma es una obra con un legado particular. Ha aparecido en distintos temas musicales y óperas de artistas como Rodríguez Losada, la banda de metal juglar “Saurom” y el grupo de los 80, Gabinete Caligari. En la actualidad, existe una ruta turística en Soria inspirada en la leyenda de Bécquer.

Análisis de El Monte de las Ánimas

Personajes

Alonso

Es el ingenuo primo de Beatriz. Denota su carácter inocente tras ser persuadido fácilmente por ésta de ir a buscar un lazo azul en el Monte de las Ánimas. El problema es que fue justo en la noche de Todos los Santos, cuando más espíritus deambulan por el lugar.

El cazador y heredero de los castillos Alcudiel fue un verdadero incauto al arriesgar su pellejo de ese modo. Más aun siendo tan conocedor de las historias relacionadas con los espíritus de los templarios fallecidos en su guerra con los hidalgos. Alonso termina contraviniendo sus propias creencias con el objetivo de complacer a la persona que ama.

Beatriz

Joven de belleza irresistible, pero con un comportamiento frío y calculador. La hija de los condes de Borges demostró su egoísmo cuando le pidió a su primo Alonso que fuera al Monte de las Ánimas a recuperar una prenda perdida. No le importó en lo más mínimo las circunstancias de la noche ni el peligro que corrió allí su familiar.

Beatriz es la encarnación del narcisismo puro. Una mujer de ego desmedido y comportamiento caprichoso, dotada de una inteligencia letal que consiguió retar a Alonso. A tal punto, que su primo no pudo contrariar la petición de ir a buscar una prenda en una noche tan peligrosa.

Personajes secundarios

  • Los condes de Alcudiel, progenitores de Alonso.
  • Los condes de Borges, padres de Beatriz.
  • Los escuderos, cazadores y criados del palacio.
  • Los asistentes al palacio de los condes de Alcudiel durante la noche de Todos Los Santos.
Frase de Gustavo Adolfo Bécquer.

Frase de Gustavo Adolfo Bécquer.

Resumen de la leyenda

Alonso conocía bien la leyenda del Monte de las Ánimas. En medio de una jornada de caza con los hijos y los pajes de Los Condes de Borges y de Alcudiel, él les relató historias sobre los templarios que regían la montaña. Se trataba de guerreros y religiosos que murieron allí en manos de los soldados del rey de Castilla cuando el monarca decidió expulsar a los árabes de la ciudad de Soria.

Según el mito, los espíritus de los templarios sepultados en el lugar salían a custodiar el monte junto con los animales durante la noche de Todos los Santos. Por esta razón, ninguna persona en su sano juicio se aventuraba a acercarse a esa montaña durante esas festividades.

El reto

Durante la cena en el palacio de los condes de Alcudiel, Alonso y Beatriz se quedaron conversando junto a la chimenea. Él le dice a su prima que pronto se irá de allí y desea entregarle una joya como recuerdo. Ella acepta el obsequio, a pesar de su reticencia inicial. Pero Alonso quiere llevarse un recuerdo de su prima también.

Beatriz le dice que le dará una cinta azul. Sin embargo, la prenda está extraviada en el Monte de las Ánimas. Entonces, ella utiliza su ironía para poner en entredicho la valentía de Alonso y se hace la indiferente. En consecuencia, él decide demostrar su valía yendo a recuperar el lazo de su prima… todo con tal de hacerla feliz.

La cinta

A Beatriz le costó conciliar el sueño esa noche. En primera instancia pensó que había exagerado al asustarse y rezar reiteradamente por las pesadillas sufridas. Pero sobre una mesita de su cuarto reposa un objeto inquietante: una cinta azul ensangrentada. Cuando el sirviente de los Borges va a darle la noticia del fallecimiento de Alonso a causa de los lobos, se consigue a Beatriz muerta.

Epílogo

Tiempo después de lo acontecido, un cazador estuvo una noche en el Monte de las Ánimas. Antes de morir, el hombre afirmó haber visto salir a los esqueletos de los templarios y de los nobles sorianos enterrados allí. Además, avistó la figura de una hermosa mujer desmelenada con los pies ensangrentados, caminando alrededor de la tumba de Alonso.

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Relatos de Oriente y Occidente, de C.L Doan

Escribir una reseña sobre un libro de relatos siempre me ha parecido complicado. Nunca sé si hablar del libro en cuestión como un conjunto, si hablar sobre cada uno de los relatos en particular o si lo mejor es intentar encontrar ese nexo común que da forma al libro. Sin embargo, con este libro de […]

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Toti Martínez de Lezea: «Las vivencias y la forma de ver la vida son intransferibles»

Fotografía: perfil de Facebook de Toti Martínez de Lezea.

Toti Martínez de Lezea tiene una larga y muy reconocida trayectoria como escritora de novela histórica. Son muchos los títulos como Las torres de Sancho, La herbolera, Y todos callaron, La breza, Enda, Itahisa, La cadena rota o Tierra de leche y miel. Y nos espera uno nuevo para octubre.

En esta entrevista nos habla un poco sobre sus libros, autores y personajes favoritos, además de adelantarnos ese nuevo lanzamiento y contarnos cómo ve el panorama editorial actual. Le agradezco enormemente su gran amabilidad y tiempo dedicados.

ENTREVISTA A TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA

  • ACTUALIDAD LITERATURA: ¿Recuerdas el primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA: Tanto como recordar el primer libro que leí… ¡ha pasado tiempo! Sí puedo decirte que el aparato de televisión entró en mi casa cuando yo tenía unos 13 años y que mis padres, ambos, eran grandes lectores y crecí entre libros. También sé que mis primeras lecturas fueron los cuentos de Andersen, los de los hermanos Grimm, las leyendas vascas recogidas por don José Miguel de Barandiarán a comienzos del siglo XX.

En cuanto a la primera historia que escribí… ¡En el instituto era buena en redacción! Fui guionista de televisión, monté dos grupos de teatro y también escribía yo los guiones, pero digamos que la primera en mi faceta de escritora fue La Abadesa, aunque la primer en ser publicada fue La calle de la Judería en 1998.

  • AL: ¿Cuál fue el primer libro que te impactó y por qué?

TML: La respuesta es más o menos la misma, no lo recuerdo, aunque sí recuerdo obras como El conde de Montecristo, de Dumas, 25.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne, o La isla del tesoro, de Stevenson, que leí siendo muy joven. Aquellas lecturas me llevaron a querer más y actualmente nuestra biblioteca familiar contiene unos 15.000 libros.

       ¿Por qué me impactaron? Porque me iniciaron en la Historia y en los viajes, en culturas desconocidas, modos de vida, aventuras, tradiciones… ¡y sigo!

  • AL: ¿Quién es tu escritor favorito? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas.

TML: No tengo ninguno y tengo muchos. Cada una de mis épocas ha tenido sus autores, dependiendo de lo que me interesaba en cada momento. Si tuviera que mencionar a algunos, no sé… Victor Hugo, Dumas, Tolstoï, Dostoievsky, Zola… ¡Soy bastante decimonónica!

  • AL: ¿Qué personaje de un libro te hubiera gustado conocer y crear?

TML: Je, je, je, ¡qué pregunta! Conocer quizás a Jean Valjean, el protagonista de Los miserables, o a Edmond Dantès de El conde de Montecristo. En cuanto a crear a cualquier personaje ya creado, pues a ninguno. Cada autor tiene su mundo, y sus protagonistas son obra de la imaginación; las vivencias y la forma de ver la vida son intransferibles.

  • AL: ¿Alguna manía a la hora de escribir o leer?

TML: Antes encendía un cigarrillo, que normalmente se quemaba en el cenicero. Ahora he dejado de fumar, pero lo que sí hago es poner música. Tanto cuando escribo como cuando leo busco un sonido que me acompañe, que de alguna forma me ayude a recrear lo que leo o escribo.

  • AL: ¿Y tu sitio y momento preferido para hacerlo?

 TML: Tengo una habitación para trabajar. Leer lo hago en cualquier parte, ¡incluso en la cocina mientras espero a que se cuezan los macarrones! Normalmente escribo después de comer y hasta la hora de cenar. A veces sigo incluso hasta altas horas de la madrugada, entre seis y ocho horas diarias.

  • AL: ¿Qué escritor o libro te ha influido en tu trabajo como autor?

TML: Supongo que unos cuantos. Cuando se es lectora vocacional, cuando se han leído incontables libros de autores muy diferentes, estilos, tramas, formas, léxicos, todo influye, permanece en el subconsciente, en especial cuando se trata de escribir. No tengo un autor o una obra determinada, pero sí es cierto que me apasiona la literatura del siglo XIX, así que, probablemente, la influencia me viene de ahí.

  • AL: ¿Tus géneros favoritos además del histórico?

TML: Cualquiera que tenga algo interesante que contarme. No me interesa leer solo por leer sin que detrás haya una visión crítica de una situación, época o hechos determinados. Por poner un ejemplo, además de estar bien escrita, una novela negra o dramática, tan en boga en estos momentos, tiene que contarme algo más que uno o más asesinatos o que una descripción de unas relaciones sexuales. Tiene que tener un fondo, una crítica o un juicio de los hechos y caracteres relatados, de lo contrario pierdo el interés y no la acabo.

  • AL: ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

TML: Acabo de terminar un libro preciosísimo titulado El infinito en un junco, de Irene Vallejo. Es un ensayo que trata de la invención de los libros en el mundo antiguo, una verdadera delicia cómo está escrito y lo que cuenta. Ha sido todo un descubrimiento. Y acabo de empezar Mongo Blanco, de Carlos Bardem, una historia dura sobre el esclavismo en el siglo XIX y novela ganadora del premio Spartaco de novela histórica.

       En cuanto a escribir, ya te he comentado que acabé la novela de este año en febrero. Saldrá en octubre o por ahí. El título: La editorial, y no es histórica, ¿o tal vez sí?

  • AL: ¿Cómo crees que está el panorama editorial para tantos autores como hay o quieren publicar?

TML: Mal, mal… Siempre lo ha estado, pero ahora lo está más debido a la situación actual y a las nuevas tecnologías: Internet, redes, plataformas… Por otra parte, no hay lectores para tantos libros como se publican, y existe algo más: cualquier trabajo precisa conocimiento y experiencia, pero resulta que a escribir aprendemos con cinco años. Juntar palabras no significa saber escribir un libro, como cantar a voz en grito no significa que una sea cantante de ópera. Hay tres condiciones para ser escritor: haber leído mucho, dedicarle tiempo y, sobre todo, tener algo que contar, algo que no es tan fácil como parece.

  • AL: ¿Te está siendo difícil el momento de crisis que estamos viviendo o podrás quedarte con algo positivo para futuras novelas?

TML: En realidad, no me está costando mucho. Vivimos en un pueblo, tenemos una huerta, no somos de salir, y nuestro tiempo transcurre entre música y libros. Aunque sí es cierto que estoy vaga vaga. No he escrito una línea en estos cuatro meses, quizás porque la novela de este año ya estaba acabada, así que no tengo prisa. No creo que me quede con nada de esta situación, a no ser la manipulación y el control de los que estamos siendo objeto los ciudadanos de a pie que como siempre, pagamos y pagaremos las consecuencias.

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