Un maestro santiagueño ganó un concurso internacional de poesía y cuento

El maestro santiagueño José Ruiz Storni ganó el segundo premio en el V Concurso Internacional de Poesía y Cuento Homenaje a Horacio Quiroga …

from Alerta de Google: poesía concurso premio https://ift.tt/39iPV9G
via IFTTT

La dama duende, de Pedro Calderón de la Barca

A mí dame un Calderón, un Lope o un Rojas Zorrilla y ya me tienes ensimismado durante toda la obra. Ya sea en la butaca del teatro o en el sofá de mi casa. Y es que con el teatro barroco español, el que llamamos del Siglo de Oro, me sucede que, por su riqueza […]

La entrada La dama duende, de Pedro Calderón de la Barca se publicó primero en Libros y Literatura.

from Libros y Literatura https://ift.tt/2w8qPMm
via IFTTT

Los gabinetes oscuros y la criptografía

Los gabinetes oscuros y la criptografía

Durante décadas y casi siglos, el correo diplomático, y mucho del correo importante que se movía por Europa, fue víctima de los gabinetes oscuros. Los gabinetes oscuros eran centros donde se capturaba el correo ajeno, se abría, se copiaba, se descifraba, se volvía a dejar todo como si no hubiera pasado nada, y entonces el correo seguía su camino. En ocasiones, también se censuraba. Los gabinetes oscuros y la criptografía eran algo muy presente en las comunicaciones entre las capitales europeas y sus representantes en el extranjero.

Aunque cada país lo llamaba de su forma, era una organización popular en la Europa del XVIII. Los franceses lo llamaban cabinet noir y los austriacos Geheime Kabinettskanzlei, que vendría a ser gabinete secreto. Los ingleses tenían su Black Chamber, que no debe confundirse con el norteamericano del siglo XX.

Luis XV compró un paquete de cartas para espiar a Prusia y se encontró con su propio correo

La importancia que Francia otorgaba a la criptografía en el siglo XVIII también afectaba a la seriedad y rigor con la que se tomaban la codificación de sus propias comunicaciones. Todos los diplomáticos y aquellos que hacían uso de los nomenclator reales, tenían instrucciones estrictas sobre cómo trabajar y qué precauciones tomar.

Pero, como dijo Mark Twain, el famoso escritor estadounidense del siglo XIX y primeros del XX: no es lo que no sabes lo que te mete en problemas, es lo que sabes con certeza que, simplemente, no es como tu crees, lo que te mete en problemas. De forma paralela a esa idea de Twain, el gran problema no está en saber que tus comunicaciones no son seguras, sino en creer que sí lo son cuando esto no es cierto.

Luis XV, en 1774, aprendió esta lección con una desagradable sorpresa. Le entregaron un paquete de cartas que había sido comprado en Viena por mil ducados. El objetivo era conseguir la correspondencia del rey de Prusia. Pero además de la correspondencia entre el rey de Prusia y los agentes de este en varios lugares, por supuesto, también en Francia, el paquete contenía cartas francesas. Cartas que el propio Luis XV creía seguras porque todo el cuidado y rigor se empleaba en su cifrado, usando los métodos que sus asesores tenían como seguros.

Los gabinetes oscuros abrían la correspondencia, la copiaban y descifraban, y luego seguía su camino

Esas cartas del rey francés habían sido descifradas y el texto el claro estaba ahora ante los ojos de Luis XV, y por lo tanto también había estado ante los ojos del rey de Prusia. Esto significaba una cosa: el Gabinete Oscuro, el Cabinet Noir, no era un servicio que tuvieran sólo los reyes franceses. De hecho, España tenía el suyo propio y los ingleses también habían puesto en marcha su Black Chamber. Concretamente el gabinete oscuro vienés funcionaba con una eficiencia impresionante.

El rey de Francia
decidió que quizás la ruta vienesa de información era más valiosa que la suya
propia. Así, aquel paquete de cartas que habían obtenido los hombres de la
embajada francesa en Viena, fue sólo el primero de muchos. Dos veces a la
semana, los franceses se encontraban con un discreto proveedor de información
que, a cambio de dinero, iba entregando a los franceses documentos provenientes
del gabinete oscuro de Viena, es decir, del servicio de captura y
desciframiento de información del lugar.

Toda la correspondencia que pasaba por Viena era abierta, copiada, descifrada y entregada a su rey. Por supuesto, la carta original volvía a ser cerrada como si nada hubiera pasado y seguía su camino. Este era el trabajo de los gabinetes oscuros, que durante el siglo XVIII fueron un elemento común en el espionaje europeo.

La historia de los gabinetes oscuros, la evolución de la criptografía y la presencia de esta en la historia, están en mi libro Historia de la Criptografía.

La entrada Los gabinetes oscuros y la criptografía se publicó primero en Curistoria.

from Curistoria https://ift.tt/2wRv92J
via IFTTT

A subasta el archivo privado más importante de Pablo Neruda

 Leer

from Cultura // elmundo https://ift.tt/2T3O6YD
via IFTTT

Quién sabe si mañana seguiremos aquí, de Kim Young-Ha

Este es otro de esos libros que he encontrado sin ir buscando nada en concreto. En uno de mis “paseos” por la librería, sacando libros de aquí y allá, leyendo las sinopsis atraído tan solo por los títulos de los lomos, me hice con varios ejemplares. Con un botín, en realidad. Es una buena manera […]

La entrada Quién sabe si mañana seguiremos aquí, de Kim Young-Ha se publicó primero en Libros y Literatura.

from Libros y Literatura https://ift.tt/384IMIS
via IFTTT

De la idea al texto: los tres elementos que intervienen en la escritura

De la idea al texto: los tres elementos que intervienen en la escritura

Una idea, un argumento, ha surgido en tu mente. Ahí esta el germen de un relato, tal vez de una novela. Pero ¿cuáles son los pasos que hay que dar para que esa primera idea inicial se convierta en una historia completa, con su planteamiento, su desarrollo y su final?, ¿qué es lo que hace que una historia vea la luz cuando tantas no pasan de ser meros proyectos? En definitiva, ¿cómo se llega de la idea al texto?

Estamos seguros de que más de una vez te has planteado las cuestiones anteriores. Y es que sabemos que a muchos de vosotros no os faltan ideas sobre las que escribir. De hecho las ideas fluyen sin cesar. Pero el problema es que no sois capaces de convertirlas en obras acabadas.

Si esto sucede es porque muchos no conocéis los elementos que intervienen al escribir y sin los cuales es muy difícil pasar de la idea germen a la obra finalizada.

Esos elementos son tres: el mundo imaginario del autor, la intuición de la obra y la tríada hábito de escribir-paciencia-compromiso. Hoy vamos a reflexionar sobre ellos.

El
mundo imaginario del autor

El primer elemento que lleva de la idea al texto es lo que podría denominarse «el mundo imaginario del autor».

Este concepto
alude, como es natural, a la fantasía del autor, a su capacidad para imaginar
mundos, historias, personajes, situaciones… También a su creatividad e
incluso a su originalidad, a la capacidad de su mente para concebir ideas
novedosas y formas diferentes de plasmarlas.

Pero el mundo imaginario del autor va más allá de lo puramente imaginativo. También se relaciona con su cultura y conocimientos, porque precisamente ambos son alimento para su imaginación.

Como
ya hemos señalado en varias ocasiones, ninguna obra se construye desde cero.
Hay influencias que se reelaboran en el cerebro del escritor (de forma
consciente, pero también en muchas ocasiones de forma inconsciente) y se vierten
después en sus creaciones literarias. Por supuesto, esas influencias no tienen
por qué ser meramente literarias: pueden deberse a otras disciplinas artísticas
como la pintura, la música, el cine o el ballet, pero también a
disciplinas que tengan una menor relación con la palabra escrita, como la arquitectura,
la biología, la psicología o la astrofísica.

De ahí que para un escritor sea tan importante tener diversas inquietudes y tener una vida cultural e intelectual activa asistiendo a conciertos, visitando museos, escuchando conferencias, viajando… En vivo, por supuesto, porque las experiencias son más intensas cuando se experimentan en la propia piel, pero también a través de libros, documentales o podcasts.

Por
último, el mundo imaginario del autor todavía alude a un factor más: su mirada.
Es decir, la forma única y personal en la que el autor ve el mundo.

Se suele hacer hincapié en que un escritor debe ser imaginativo, cuando es mucho más importante que ejercite su manera de mirar a su alrededor. Que agudice su mirada para aprender a profundizar en los sucesos y las personas que le rodean y descubrir así en ellos su potencial literario.

Como
ves, el mundo imaginario del autor es un elemento relativamente fácil de
conseguir. Incluso aunque no seas una persona especialmente imaginativa (y la
mayoría de los escritores lo sois) puedes llegar a desarrollarlo.

De hecho, es ese mundo imaginario lo que impulsa a escribir a muchas personas. Cuando se siente la cabeza llena de historias, de argumentos y personajes no queda otro remedio que dejarlos salir y el impuso natural es casi siempre volcarse en la escritura.

Por desgracia el mundo imaginario del autor no es en realidad un elemento determinante para que esa historia que un día concebiste llegue a convertirse en una obra acabada. Porque falta un segundo elemento fundamental que lleva de la idea al texto: la intuición de la obra.

La
intuición de la obra

De acuerdo, tienes una idea para una novela. Lo más probable es que si tu mundo imaginario es muy fecundo tengas muchas más de una. Es una buena idea, estás seguro, pero ¿cómo convertirla en palabras?, ¿cómo darle una estructura?, ¿quiénes serán sus personajes?, ¿quién su narrador?, ¿cómo empezará y cómo terminará?…

Como
ves, la idea no basta. Hay que tener una intuición lo mas clara posible de cómo
se va a materializar esa idea.

Como
comprenderás, esa intuición precisa de ciertos conocimientos que te permitan
descomponer tu idea en los diferentes elementos que construyen un texto
literario. Sin ese conocimiento tu idea nunca pasará de ser un balbuceo
confuso, un ente amorfo, algo que nunca podrá materializarse en una obra
literaria. No pasará de ser ese argumento con el que luchas a brazo partido,
pero que eres incapaz de apresar e imaginar en todos sus matices.

Sin
embargo, cuando sabes qué piezas componen un texto literario y cómo deben
engarzarse entre sí es fácil que la intuición de la obra, su comprensión, siga
de manera inmediata y lógica al fogonazo de la idea.

Tendrás tu idea y automáticamente tu cerebro empezará a explorar sus posibilidades narrativas, a identificar el conflicto, a decidir dónde comenzar a contarla y cómo terminará, a sopesar qué tipo de narrador es el que encaja mejor con su tema.

Por eso, para que los dos primeros elementos que llevan de la idea al texto encajen, y en especial para que el segundo se desarrolle, la formación del escritor es básica.

Ya conoces nuestra prescripción: lee cincuenta libros al año. En los libros, sobre todo en los de los grandes autores, vas a encontrar aplicadas todas las recetas de escritura y podrás aprender diferentes formas de utilizar los recursos de los que los escritores disponéis para encarnar vuestras ideas en palabras.

Ahora bien, no es menos cierto que incluso para leer como lo debe hacer un escritor es necesario tener algunas nociones de narratología. Y la mejor manera de adquirirlas es a través de la formación.

De modo que ya sea para sacarle todo el jugo a tus lecturas, o simplemente para darle un buen estímulo a tu escritura, no puedes perderte la nueva convocatoria de nuestro Curso de Escritura Creativa.

Comienza
el próximo 9 de marzo y tiene un temario completísimo. En el curso aprenderás sobre
los personajes y los diálogos, la trama, el narrador, las atmósferas o el uso
del tiempo, entre otros.

Además,
recibirás seis propuestas de escritura para que apliques de manera práctica los
conceptos aprendidos. Luego la profesora revisará tus textos y los comentará contigo
de forma individual, para darte ideas claras de mejora. Las revisiones son una
de las cosas que más valoran los alumnos que ya han pasado por el curso.

>> En este enlace tienes toda la información sobre el curso y puedes conseguir ya una de las plazas limitadas del Curso de Escritura Creativa.

Nos
encantará que te unas.

La
intuición de la obra es un elemento clave para que una idea prospere y se convierta
en texto. Pero no solo eso, si no se tienen los conocimientos de narratología
que permiten esa intuición de la obra tal vez sí llegues a escribir un relato o
una novela, pero lo que brote de tu idea estará falto de calidad.

En efecto, es posible tener una idea y, pese a no tener conocimientos precisos sobre la composición de una obra, lanzarse a escribir. Pero el resultado suelen ser textos pobres, con estructuras básicas (e incluso sin una estructura definida), con personajes planos o conflictos desarrollados de una manera banal.

De modo
que, por favor, si la escritura es importante para ti, tómate muy en serio tu
formación. Y lee. Mucho.

Hábito,
paciencia y compromiso

Tienes la idea germinal, y tienes los conocimientos precisos para llegar a esa intuición de la obra que te permitirá decidir cómo vas a desarrollar su argumento de principio a fin, quiénes serán sus personajes, quién su narrador y todas esas otras decisiones que como escritor debes tomar y que afectan al resultado final.

Pero todavía hace falta algo más para pasar de la idea al texto, para que tu argumento se transmute en palabras que un lector pueda disfrutar: hábito, paciencia y compromiso.

Tener una
idea (o muchas) para escribir una novela o un relato no significa que llegues a
escribirlos. Cuántos de vosotros tenéis decenas de argumentos rondándoos la
cabeza, pero muy poco o nada escrito.

Esta claro
que sin el hábito de la escritura nunca irás más allá de imaginar desarrollos y
personajes. Por eso es tan importante acostumbrarse a escribir a diario.

Somos conscientes de que son muchas las obligaciones diarias, además la vida contemporánea está llena de estímulos por los que es fácil dejarse arrastrar. Pero si no escribes a diario (o al menos con asiduidad) es muy difícil que seas capaz de sentarte a escribir un relato de principio a fin. Como tampoco lograrás que tu escritura progrese o encontrarás el tiempo necesario para formarte.

Precisamente el Curso de Escritura Creativa también te va a ayudar a desarrollar el hábito de la escritura. Porque tendrás que escribir un nuevo texto cada quincena, de modo que te harás con una rutina de trabajo que solo tendrás que proseguir cuando el curso finalice.

Pero además
del hábito, vas a precisar paciencia.

Un texto implica muchas horas de trabajo: hay que planificarlo, escribirlo, revisarlo, reescribirlo, corregirlo. Y en nuestra sociedad sobreestimulada y acostumbrada a obtener todo de manera inmediata la larga paciencia que supone la escritura supone un escollo. No quieras escribir un relato en un día y una novela en un mes; eso, sinceramente, no es posible.

De ahí que el compromiso sea también importante.

El compromiso es lo único que te hará perseverar. Ponerte a escribir robándole tiempo a otras tareas o renunciando a diversiones más fáciles. Si tienes compromiso, perseverarás aunque los frutos de tu trabajo no vayan a ser inmediatos.

Sin un
compromiso firme con la escritura es muy difícil que tus proyectos avancen
hasta su conclusión.

¿Has pensado alguna vez en estos tres elementos que llevan de la idea al texto finalizado? ¿Crees que te falta alguno de ellos?, si es así, ¿cuál crees que no tienes: un mundo imaginario rico, la intuición de la obra o la tríada hábito-paciencia-compromiso? Es hora de compartir experiencias en los comentarios.

Te invitamos a que te unas a nuestra comunidad de escritores para que no te pierdas ninguno de los nuevos artículos que publicamos cada semana. Puedes hacerlo abajo dejando tu nombre y tu dirección de correo.

La entrada De la idea al texto: los tres elementos que intervienen en la escritura se publicó en Sinjania Formación para Escritores.

from Sinjania Formación para Escritores https://ift.tt/2wRdUyE
via IFTTT

Kitty salva la noche, de Paula Harrison

¿Conocéis a Kitty, la pequeña heroína con superpoderes felinos? ¿No? Bueno, no pasa nada. Si aún no habéis tenido la suerte de adentraros en su mundo, aquí estoy yo para hablaros de esta segunda entrega titulada Kitty salva la noche, de Paula Harrison. No os preocupéis si vuestros pequeños no han leído aún el primer […]

La entrada Kitty salva la noche, de Paula Harrison se publicó primero en Libros y Literatura.

from Libros y Literatura https://ift.tt/2Pq4pgo
via IFTTT