Lipogramas, literatura restrictiva y libros

Lipogramas, literatura restrictiva y cómo escribir un libro sin usar la letra e

Escribir un libro es una cosa complicada, y no hablo de escribir una cumbre literaria, sino de algo mucho más modesto. Supone horas de trabajo, planificación, hilar una historia, contarla, buscar las palabras, corregir, reescribir…  Los lipogramas y la literatura restrictiva ha llevado a varias personas a incluso escribir libros sin la letra e, o sin verbos.

Gente como Ernest Vicent Wright, que se empeñó en hacerlo todo mucho más complicado, aunque acabaría consiguiendo su objetivo. Wright, al que pueden ver en la foto superior y que de perfil y en esa foto se parece a Valle-Inclán, escribió un libro sin usar la letra e.

50,000 palabras y ni una sola e, una proeza de los lipogramas y la literatura restrictiva

Gabsby

La obra en cuestión se tituló Gadsby y es una novela corta.
Tiene unas 50,000 palabras, que es el límite para que algo se considere novela,
y salvo en la introducción y en el epílogo, el resto del libro no tiene la
letra e por ninguna parte. Por supuesto, Wright hizo esto a propósito y seguro
que multiplicó el trabajo que le llevó escribirlo.

Esta novela de Wright es un caso popular, uno de los más conocidos, de lipograma largo. Según la RAE un lipograma es un texto en el que, por artificio literario, se omiten deliberadamente una determinada letra o un grupo de letras. Dentro de los lipogramas, la literatura restrictiva y los libros con autolimitaciones, es más sencillo evitar las letras menos comunes que las más habituales. Atreverse a prescindir de la e es un reto alto.

Por ejemplo, en la versión original del poema El cuervo, de Edgar
Allan Poe, no hay ninguna z. Siendo un texto más corto que una novela, no se
tiene certeza de si este lipograma de Poe fue intencionado o no. Si me permiten
la broma, quizás Poe lo hizo a propósito y acabó diciendo Nunca más.

Lipogramas existen desde la antigua Grecia y a lo largo de la historia se repiten los retos autoimpuestos por los autores. Jadier Poncela, por acercarnos a nuestro idioma, escribió cinco cuentos en torno a 1926 donde en cada uno prescindió de una vocal. No es mal ejercicio, tampoco.

George Perec también escribió un lipograma novela

Georges Perec, que fue miembro de Oulipo, un grupo literario que jugaba a este tipo de cosas y sobre el que hay, al menos, un libro en español, también emuló la hazaña de Wright. Es otro caso típico de lipograma y literatura restrictiva, y también contra la misma vocal. Escribió en 1969 una novela larga titulada Les revenentes, también si la letra e. Eso sí, el título sólo tiene esa vocal y Perec, el apellido del autor, está también habitado sólo por la e. Por cierto, la traducción a otros idiomas de esta obra ha mantenido la restricción de no usar la vocal más común en cada caso.

Volviendo a Wright, piensen en lo habituales que son en inglés
palabras como he (él) o el artículo the, además de todas las terminaciones
verbales en -ed. Me parece colocarse una piedra enorme en la mochila a la hora
de afrontar una novela. A pesar de todo esto, Gadsby contiene una historia.

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