Segunda Nota Editorial

Varios años más tarde creo que miro con bastante más perspectiva y entusiasmo el valor de los objetos del artificio. Es innegable como a veces hace falta el no-relato para contar lo que queremos, y abrazamos lo que queremos. Aunque todo pensamiento y corriente esté condenado a preparar el terreno de su desgaste a través de la profundización de sus modos, los viejos temas siguen allí fundidos a los nuevos lugares, a los nuevos objetivos y contraobjetivos de nuestra sociedad, esperando para ser explorados por la inventiva de nuestra ignorante imaginación.

Solo somos escoria de estrellas sin ningún objetivo que sospechar, pero con un profundo gusto por inventar. Nuestra generación y las próximas parirán día con día las letras e imágenes de la literatura hasta que un día sea destruida tras el inevitable fin de nuestra humanidad.